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Es común la expresión “Cuando me siento ansioso o ansiosa me da por comer“. A muchas personas les preocupa la ansiedad por comer y resulta bastante agobiante para quien le ocurre dadas las consecuencias que puede tener para su salud y el exceso de peso que supone, generando más angustia aún, la falta de control sobre la ansiedad por comer.

La ansiedad  es una causa muy frecuente y puede llegar a convertirse en un problema tan serio, que incluso puede generar adicción. Es algo que en algún momento cualquier persona puede experimentar, pero aunque no hay un tratamiento que lo elimine de un día para otro, sí puede ser controlable.

El problema está cuando comemos porque estoy angustiado/a, deprimido/a, aburrido/a, etc. buscando en la comida una satisfacción o un alivio momentáneo a las emociones negativas o preocupaciones, resultando una estrategia totalmente pasiva que nos aliviará instantáneamente pero no solucionará ni eliminará las emociones negativas que la originaron además de terminar  sumando otro problema al comer de forma compulsiva y desmesurada.

En estas circunstancias, diríamos que no como por ansiedad sino que la ansiedad me hace comer, es decir, comer compulsivamente es un síntoma de tener ansiedad. Por tanto, es muy importante comprender que el problema no es la comida sino la ansiedad, de manera que si soy capaz de controlar la ansiedad no sentiré ansiedad por comer.

En definitiva, para muchas personas la comida se convierte en una forma de aplacar la ansiedad, en una forma de mitigar las sensaciones de nervios y tensión, pero comer para tranquilizarnos hará que cada vez sintamos más ansiedad y comamos más.

En primer lugar debemos eliminar el origen de nuestras tensiones y únicamente después conseguiremos controlar la ansiedad por comer. Lo más importante es buscar la causa del estrés, malestar o tensión. No se trata de encontrar algo que nos quite el hambre sino averiguar por qué como tanto. La ansiedad por comer puede ser controlada de una manera bastante sencilla, lo único que hay que hacer es tener la voluntad de hacer algunos cambios en el estilo de vida, además se pueden poner en práctica los consejos que vamos a dar a continuación.

Escucha a tu cuerpo. La comida no debe usarse para calmar la ansiedad., no es esa su función.

Mejora tu autoestima, sentirse mejor con uno/a mismo/a, aceptarse como uno/a es y por supuesto tener ganas de cuidarse por fuera y por dentro. Cuidar lo que comemos no solo tiene un objetivo físico para adelgazar, es una forma de cuidarnos interiormente, de nutrirnos, obtener energía, etc.

Expresa las emociones y si no tienes con quien expresarlas, escribe. El simple hecho de plasmar en un papel tus emociones ya es terapéutico, salen las emociones al exterior, se expresan y por tanto son más fáciles de manejar.

No hagas dietas demasiado restrictivas. Comer es un placer, es necesario disfrutar de la comida. Hay personas que nunca disfrutan de la comida porque comen con remordimiento o culpa.  Estos sentimientos te hacen entrar en un círculo vicioso del que puede ser difícil salir.

Reducir el consumo de azúcar: hay que hacer todo lo posible por reducir o, mejor aún, eliminar el azúcar de la alimentación diaria, esto evitara los deseos de estar comiendo a toda hora, puesto que cuanto más dulces come una persona mayor necesidad siente de comer otros alimentos dulces.

Aumentar el consumo de agua:  los expertos siempre recomiendan el consumo de, por lo menos, seis vasos de agua durante el día. Es muy importante seguir al pie de la letra este sabio consejo, además si se coge por costumbre tomar agua antes de cada comida se puede reducir el apetito.

Es recomendable comer varias veces al día: En los casos de ansiedad se aconseja no saltarse ninguna de las tres comidas principales, para que en la siguiente comida no sientas el deseo o la necesidad de comer el doble, lo cual desembocaría  en el aumento de peso. Además entre esas tres comidas puede ser aconsejable en algunos casos hacer 2 o 3  meriendas procurando que sean saludables, como por ejemplo frutas, yogur o frutos secos.

Hacer ejercicio a diario: esta es una manera bastante efectiva para controlar la ansiedad por comer exageradamente. El ejercicio físico es algo que no debe faltar en la vida de ninguna persona, ya que es la mejor manera de vivir saludable, tanto física como mentalmente, sobre todo cuando queremos dejar a un lado algunos problemas emocionales, como en el caso de la ansiedad.

Distraer la mente: en el momento que se sienta la exagerada necesidad de comer un dulce o cualquier alimento poco saludable, lo mejor será tratar de distraer la mente de algún modo. Lo principal es desviar la atención y enfocarla a un punto muy diferente.

No eliminar el desayuno: aunque exista evidencia del efecto terapéutico del ayuno intermitente, cuando se tiene un problema de ansiedad no es conveniente saltarse el desayuno, esta comida debe ser lo más completa posible y aportar todos los nutrientes. Si por el contrario el desayuno se omite o se come algo que no nutra lo suficiente, al llegar la noche se tenderá a comer más por que el organismo así lo requiere, siendo más fácil perder el control y acabar comiendo más de la cuenta.

Dormir lo suficiente: cuando el sueño es de buena calidad y suficiente, se estimula la hormona leptina, encargada de indicarle al cerebro que el cuerpo está totalmente satisfecho y que no requiere de ningún otro alimento para sentirse bien.

Consumir más proteínas: si a la hora del desayuno se consume una mayor cantidad de proteínas el organismo se sentirá satisfecho durante el resto del día, lo cual reduce el deseo de comer fuera de los horarios normales.

Estudiar la rutina: es importante estar pendiente de todos los acontecimientos que pueden suceder en el día a día, y descubrir cual de tantos es el que provoca ese ataque de ansiedad que desencadena la necesidad de comer exageradamente. Con toda seguridad si se descubre la causa, será mucho más sencillo encontrar la solución adecuada.

Eliminar toda tentación: indudablemente la mejor forma de evitar caer en tentaciones es hacer lo posible por alejarlas, por eso cada vez que se compra comida, hay que procurar adquirir exclusivamente los alimentos indispensables y no comprar antojos, dulces y demás pasa-bocas de bolsas que tanto abundan en los supermercados. Lo mejor será comprar frutas, verduras, pescados, carnes, huevos y lácteos y huir de todo alimento procesado.

Se debe tratar de estar feliz: la serotonina es la hormona de la felicidad, la cual se libera cuando las personas se sienten plenas y felices. Esta hormona se relaciona con el apetito y es producida artificialmente al comer algunos alimentos como el chocolate.

Reducir excitantes como el café, té, azúcar, chocolate, etc. que sólo agravarán el problema y nos harán sentir más ansiosos. En cambio, tomar más líquidos e infusiones relajantes.

Comer con más frecuencia pero en menos cantidad, para evitar sentir mucha hambre y desencadenar la ansiedad por la comida y comer compulsivamente. No existe un número mágico de comidas, debes encontrar la mejor opción para ti, en la que comas lo suficiente como para no sentir hambre a todas horas, pero sin llegar a sentirte lleno/a.

Comer conscientemente, despacio, masticando lentamente.

Servirse en el plato, nada de ir picando un poco de aquí un poco de allá.

Tener en la nevera y en la despensa alimentos saludables.

Evitar el descontrol al comer. No saltarse ninguna de las comidas importantes: desayuno, comida y cena. Añadir alimentos ligeros y saludables (una pieza de fruta, yogur, etc.) a media mañana y a media tarde.

Planificar las comidas, no dejar lo que vamos a comer en manos de la improvisación, así es más fácil tener controlado lo que queremos comer.

Al seguir estos consejos se puede reducir en gran medida la ansiedad de comer exageradamente, pero la mejor manera de lograrlo es con tener la voluntad para cambiar, pues de nada sirve que se haga un día si y otro no, lo más importante es la constancia y las ganas de salir de ese problema antes de que se haya convertido en una adicción.

No olvides que si consigues controlar tu ansiedad con estrategias positivas y saludables no necesitarás comer para tranquilizarte. Haz que la comida no sea tu vida sino que forme parte de ella

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