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30 marzo, 2020

DESTERRANDO EL AZÚCAR AÑADIDO Y RECUPERANDO EL NORTE. DÍA 4: ZUMOS SÍ O ZUMOS NO

Estamos en el día 4 del reto y ya tenemos claro que no solo hay que tener cuidado con el uso del azucarero, sino que tenemos que estar muy pendientes de lo que comemos porque hay mucha azúcar escondida por ahí
Hoy quiero tratar el tema de los zumos, debemos tener en cuenta que los zumos envasados no son una opción saludable, ¿pero qué pasa con los zumos preparados en casa?
Seguramente todos recordamos a nuestra madre preparándonos el zumito de naranja con todo su amor y metiéndonos prisa para beberlo porque se iban las vitaminas. A día de hoy ya sabemos que lo de que se van las vitaminas es un mito, pero vitaminas aparte ¿realmente es saludable beber zumo?
Estas son las razones por las que hay que priorizar comerse la fruta entera y evitar los zumos:
Es muy fácil acabar consumiendo demasiada fruta, piensa que para conseguir un zumo seguramente tengan que exprimir 3 naranjas que vas a ingerir en cuestión de segundos. 
Los zumos no son saciantes, serías incapaz de comerte 3 naranjas enteras, pero en zumo entran solas y sigues teniendo hambre.
Los zumos aportan mucha fructosa, que es un tipo de azúcar simple, no es perjudicial si la ingieres de forma moderada y con toda la fibra que te aporta la fruta, pero en forma aislada no es aconsejable. En este vídeo, el Dr. Paris Fernandez nos explica (entre otras cosas muy interesantes para nuestro reto) como la reacción en el hígado al beberse un zumo de naranja es la misma que si te bebieras una Fanta.
Recientes estudios indican que la fructosa inhibe la hormona leptina. Esta hormona es la encargada de enviar al cerebro la señal de saciedad, ya he comido suficiente y no necesito más. Si nos pasamos con la fructosa tendremos hambre todo el tiempo, comeremos más de lo necesario y aumentaremos de peso.

Y por último (y no por ello menos importante), necesitamos  masticar: la digestión comienza en la boca con la masticación. No olvidemos que si tenemos dientes será por algo.

Menú del día:

Desayuno: Bocadillo de jamón serrano con «pan de boniato» 

Comida: Repollo especiado con taquitos de jamón, albóndigas con patatas (no fritas) y fruta

Cena: Vichyssoise, berenjenas a la parmesana y fruta

 

Carmen Soriano

Nutricionista y entrenadora especializada en la salud de la mujer

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